Colombia Lidera el Uso de IA Estudiantil en LatAm: Qué Revela PISA 2025 para tu Colegio

Colombia, a la cabeza del uso estudiantil de IA en América Latina

Respuesta rápida: El informe PISA 2025 de la OCDE, publicado el 8 de septiembre de 2026, ubicó a Colombia como el país con mayor proporción de estudiantes de 15 años que usa inteligencia artificial semanalmente para aprender en toda América Latina: 56%, por encima del promedio de la OCDE (46%). El mismo informe advierte que, sin lineamientos claros, la IA puede convertirse en un atajo que evita el esfuerzo cognitivo que la educación busca desarrollar. Y justo un día antes, Bogotá expidió una resolución que obliga a los colegios —públicos y privados— a actualizar su manual de convivencia con reglas de uso de celulares y pantallas en un plazo de seis meses.

Que un titular como este llegue justo en la semana en que estás planeando el contenido pedagógico del último trimestre no es casualidad: la OCDE decidió dedicar la edición 2025 de PISA —la prueba que evalúa cada tres años a estudiantes de 15 años en más de 80 países— a medir el impacto real de la inteligencia artificial en el aprendizaje. Y Colombia quedó en un lugar que ningún rector puede pasar por alto: primero en la región, por encima de Perú (54%) y Uruguay (53%), y por encima del promedio de los países de la OCDE (46%), aunque todavía lejos de referentes asiáticos como Vietnam (69%) y Singapur (66%).

Para un colegio privado colombiano, el dato no es solo una curiosidad estadística. Es una señal de que la conversación sobre IA en el aula ya no es una decisión que el colegio pueda posponer para "cuando haya más claridad": los estudiantes ya la están usando, en una proporción más alta que casi cualquier otro país de la región. La pregunta ya no es si tu colegio debe tener una postura frente al uso de IA, sino qué tan clara, comunicada y verificable es esa postura hoy.

Qué mide realmente el 56% de PISA 2025

Antes de convertir la cifra en política institucional, vale la pena entender qué representa exactamente. El estudio se aplicó a 7.268 estudiantes de 266 colegios en Colombia, una muestra que el Ministerio de Educación Nacional calcula representativa de cerca de 597.500 adolescentes de 15 años, aproximadamente el 75% de la población colombiana de esa edad.

El comparativo regional que dejó a Colombia en el primer lugar es este:

  • Colombia: 56% de estudiantes usa IA semanalmente para aprender
  • Perú: 54%
  • Uruguay: 53%
  • Promedio OCDE: 46%
  • Vietnam: 69%
  • Singapur: 66%

El indicador mide frecuencia de uso semanal reportada por los propios estudiantes, no calidad pedagógica del uso ni resultados académicos asociados a él. Esa distinción importa porque el mismo informe, en el capítulo dedicado justamente a interpretar esta cifra, es enfático en que un uso frecuente no equivale a un uso que fortalezca el aprendizaje.

La brecha que el titular no cuenta: infraestructura y materiales

El liderazgo de Colombia en adopción de IA convive con una realidad menos favorable que PISA 2025 también documentó: el 63% de los estudiantes colombianos asiste a colegios donde la falta de materiales educativos dificulta la enseñanza, y el 62% estudia en instituciones con problemas de infraestructura. Esta segunda cifra es especialmente llamativa porque en la edición anterior de PISA, en 2022, el reporte de problemas de infraestructura era del 44%: un salto considerable en solo tres años.

Este contraste —alta adopción tecnológica junto a brechas estructurales— es representativo del sistema educativo colombiano en su conjunto, no un retrato específico del sector privado. Pero sí deja una lectura útil para cualquier colegio, incluidos los que cuentan con mejor infraestructura que el promedio nacional: la tecnología ya llegó al aula más rápido que los marcos institucionales que deberían acompañarla. La brecha no está solo entre colegios con y sin recursos; está, sobre todo, entre la velocidad de adopción de los estudiantes y la velocidad con la que las instituciones definen cómo quieren que esa adopción ocurra.

El riesgo que advierte la OCDE: de aliado pedagógico a atajo cognitivo

La OCDE reconoce que la IA generativa puede apoyar el aprendizaje bajo ciertas condiciones, pero es igual de clara en su advertencia: en la práctica, con frecuencia no lo logra. Sin una orientación pedagógica explícita, el riesgo es que la herramienta termine sustituyendo el esfuerzo intelectual que la educación busca desarrollar, en lugar de complementarlo —es decir, que el estudiante use la IA para evitar pensar, no para pensar mejor.

Ese riesgo se conecta con otro hallazgo del informe: los estudiantes colombianos dedican en promedio 1,6 horas diarias al uso de dispositivos digitales con fines de aprendizaje, una cifra cercana al promedio OCDE de 1,7 horas. Pero el 36% de los estudiantes colombianos reporta distracción frecuente por el uso de tecnología durante las clases, frente a un 28% en el promedio OCDE. El propio informe ofrece una pista sobre qué reduce ese riesgo: en los colegios donde el uso de celulares está prohibido durante la jornada, la probabilidad de que los estudiantes reporten distracciones frecuentes cae un 33%.

En otras palabras, la diferencia entre que la IA y los dispositivos sean un aliado o una fuente de distracción no depende tanto de la tecnología en sí, sino de si el colegio tiene —y aplica— una postura institucional clara al respecto.

Bogotá ya respondió: la Resolución 1037 de 2026 y el plazo de seis meses

Un día antes de que la OCDE publicara estos resultados, la Alcaldía de Bogotá, a través de la Secretaría de Educación del Distrito, expidió la Resolución 1037 de 2026, conocida como "(Re)conectarnos para aprender". La norma regula el uso de celulares y otros dispositivos con pantalla en colegios de educación inicial, básica y media, y aplica tanto a instituciones oficiales como privadas de la ciudad.

Sus puntos centrales:

  • Los celulares deben permanecer guardados, en silencio y fuera de la vista durante toda la jornada escolar, incluidos los descansos y la hora de alimentación. La regla cobija también a los docentes.
  • La resolución no prohíbe llevar el celular al colegio; restringe su uso durante la jornada.
  • Se establecen límites progresivos de exposición pedagógica a pantallas según el nivel: sin pantallas en prejardín y ciclo uno; hasta 30 minutos diarios en jardín y transición; una hora en primaria; dos horas en 6° y 7°; y uso sin límite fijo pero con criterios de uso responsable en 8° a 11°.
  • Contempla excepciones puntuales por salud, inclusión, ajustes razonables y emergencias.
  • Los colegios tienen un plazo de seis meses para incorporar estas disposiciones a su manual de convivencia.

Para un colegio privado de Bogotá, esto significa una tarea concreta con fecha límite: revisar y actualizar el manual de convivencia, definir cómo se van a aplicar las excepciones, y comunicar el cambio a familias, estudiantes y docentes antes de que se cumpla el plazo.

Qué implica esto si tu colegio no está en Bogotá

Los colegios privados en Colombia tienen autonomía sobre buena parte de su calendario y su manual de convivencia, y la Resolución 1037 es, por ahora, una norma distrital. Pero dos cosas conviene tener presentes. La primera es que las secretarías de educación de otras ciudades suelen observar de cerca este tipo de decisiones cuando vienen acompañadas de datos como los de PISA 2025; no sería la primera vez que una medida de Bogotá se convierte en referencia para otros distritos y municipios. La segunda, más importante para la gestión del día a día, es que la ausencia de una norma externa no resuelve el problema que la norma busca atender: la distracción digital y el uso poco orientado de la IA no dependen de que exista una resolución, sino de que el colegio tenga una postura clara.

Como exploramos en nuestro artículo sobre por qué la IA institucional solo funciona si los datos de tu colegio están conectados, la tecnología rinde cuando existe una base de gestión conectada detrás. Lo mismo aplica en el aula: la IA y las pantallas se convierten en aliado pedagógico o en fuente de distracción según exista o no un lineamiento claro, comunicado y con seguimiento real, no según la tecnología misma.

Cinco pasos para pasar del dato a la política institucional

Con la evidencia de PISA 2025 sobre la mesa y la Resolución 1037 como referencia concreta de cómo se ve una respuesta institucional, estos son los pasos que un rector, coordinador académico o líder de tecnología puede empezar a trabajar ya:

  1. Diagnosticar el uso real, no el supuesto. Antes de escribir una sola línea de política, conviene entender cómo están usando la IA y los dispositivos los estudiantes de tu colegio hoy, en qué materias y con qué frecuencia, en lugar de partir de suposiciones.
  2. Definir un lineamiento diferenciado por nivel educativo. La Resolución 1037 es un buen ejemplo de que la política no debe ser una prohibición genérica: los límites y las expectativas cambian entre primaria y media, igual que debería cambiar el acompañamiento pedagógico al uso de IA.
  3. Actualizar el manual de convivencia y comunicarlo con claridad. Una política que vive solo en una circular interna no se sostiene. Familias, estudiantes y docentes deben conocer las reglas, las excepciones y las razones detrás de ellas.
  4. Formar a los docentes para acompañar, no solo para vigilar. El riesgo que señala la OCDE —la IA como atajo cognitivo— se reduce cuando los docentes saben integrar la herramienta en actividades de aprendizaje, no solo cuando saben detectar su mal uso.
  5. Hacer seguimiento y ajustar. Una política de uso de IA y pantallas no es un documento que se firma una vez; es una decisión institucional que debe revisarse a medida que cambian las herramientas, las normas de otras ciudades y la forma en que los estudiantes las usan.

Centralizar estos lineamientos y su seguimiento —quién los conoció, cuándo se actualizó el manual de convivencia, qué reportó cada coordinación— es justamente el tipo de trazabilidad que un sistema de gestión académica bien conectado facilita, en lugar de dejarla dispersa en circulares, correos y carpetas compartidas. Beam acompaña esa gestión académica y de convivencia dentro de la misma plataforma donde ya operan los demás procesos del colegio.

Preguntas frecuentes

¿Qué es PISA y por qué le importa a un colegio privado?

PISA es la prueba internacional de la OCDE que evalúa cada tres años a estudiantes de 15 años en más de 80 países. La edición 2025 se enfocó en medir el impacto real de la inteligencia artificial en el aprendizaje, lo que la convierte en el primer diagnóstico comparable a nivel regional sobre este tema.

¿El 56% de uso de IA corresponde solo a colegios privados o a todo el sistema?

Es una cifra nacional que incluye colegios oficiales y privados, con una muestra de 7.268 estudiantes de 266 colegios en Colombia. El informe no desagrega el dato por sector público o privado.

¿La Resolución 1037 de 2026 de Bogotá aplica a los colegios privados?

Sí. La norma cobija tanto a instituciones oficiales como privadas de educación inicial, básica y media en Bogotá, y los colegios tienen seis meses desde su expedición para actualizar su manual de convivencia.

Mi colegio no está en Bogotá, ¿debo hacer algo de todas formas?

No hay obligación normativa fuera del Distrito por ahora, pero el riesgo que la resolución busca atender —distracción digital y uso poco orientado de la IA— no depende de que exista una norma externa. Definir un lineamiento propio es una decisión de gestión, no solo de cumplimiento.

¿Cómo diferencio entre "prohibir" y "regular" el uso de IA y celulares?

La Resolución 1037 es un ejemplo útil: no prohíbe llevar el celular al colegio, pero sí restringe cuándo y cómo se usa, con límites que cambian según el nivel educativo. Regular implica definir reglas claras y diferenciadas; prohibir sin matices suele ser más difícil de sostener y de comunicar.

¿Qué plazo tienen los colegios de Bogotá para actualizar su manual de convivencia?

Seis meses a partir de la expedición de la Resolución 1037 de 2026 (7 de septiembre de 2026).